domingo, 18 de septiembre de 2011

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Al principio te sentarás un poco lejos de mí, en la hierba. Yo te miraré de reojo & tu no dirás nada... Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres ya empezaré a ser feliz. A medida que avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me angustiare & me sentiré inquieta; ¡Descubriré el precio de la felicidad!. Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón...

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