Aún recuerdo el llegar a casa, y que la ropa tenga tu olor…
sentirte cerca, aunque no estés ahí en ese preciso momento… Aún recuerdo
sonreír como una tonta, cuando decía… “huelo a él, a su colonia, a su olor
corporal”. Me encantaba, y si te soy sincera, lo hecho de menos… Por que era la
sensación más bonita que he tenido, aunque nada comparado contigo, claro.

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